Monumento al General Vicente Rojo

Hijo Predilecto de la Vila

Vicente Rojo Lluch nació en 1894 en La Font de la Figuera. De origen humilde, conservador y profundamente católico, su carácter se forjó en la disciplina de la Academia de Infantería de Toledo, donde llegó a ser un brillante profesor. Tras participar en la campaña de África, su vida dio un vuelco con el estallido de la Guerra Civil: como militar de honor, se mantuvo fiel a la República que había jurado defender, convirtiéndose en el principal responsable de la heroica defensa de Madrid en 1936.

Como Jefe del Estado Mayor, su genio militar transformó las milicias populares en un ejército capaz de pasar a la ofensiva en batallas históricas como Brunete, Belchite, Teruel y el Ebro. Tras la derrota, inició un largo exilio en Argentina y Bolivia, regresando a España en 1957. Lejos de recibir clemencia, el régimen de Franco lo condenó en un consejo de guerra a cadena perpetua; aunque fue indultado, vivió como un proscrito hasta su muerte en Madrid en 1966, sin perder nunca su integridad.

La Vila de La Font de la Figuera reconoce al General Rojo como su Hijo Predilecto, rindiendo tributo a su memoria con un monumento realizado por el escultor Nassio Bayari. Ubicado en el emblemático paseo que lleva su nombre, en el parque conocido como “El Muro” junto a la Iglesia, este busto de bronce fue inaugurado en 1994 para conmemorar el centenario de su nacimiento. Es un símbolo eterno de respeto a un hombre que antepuso el deber y la lealtad a su propio destino.