La Casa Abadía: Refugio de Reyes y Generales

Un monumento histórico donde la nobleza y la historia se dan la mano.

Considerada hoy un monumento histórico, la actual Casa Abadía comenzó a levantarse en 1771. Su construcción no fue un capricho, sino una necesidad: la ampliación de la iglesia y su capilla exigían el espacio que ocupaba la antigua residencia, obligando a trasladarla a su ubicación actual.

Diseñada para ser un edificio de prestigio, no se escatimó en gastos. La Font de la Figuera era punto de paso obligado entre la Corte y las capitales, lo que convirtió a esta casa en el alojamiento de las más altas jerarquías. Sus muros guardan el eco de visitas ilustres, como la de los Reyes Carlos IV y María Luisa en 1802.

Pero su importancia va más allá de la corona: en 1813, sus salones acogieron la reunión Magna de generales franceses, presidida por el Mariscal Suchet, un encuentro histórico que marcó el fin de la Guerra de Independencia en esta región. Aunque las obras, dirigidas por el maestro Antonio Soler, se detuvieron en 1781 por falta de fondos, la Casa Abadía permanece como el testimonio más noble de nuestro pasado.